¿Qué hacer? Un paso más allá de la indignación

No nos podemos quejar de aburrimiento. Noviembre está siendo prolijo en acontecimientos. Y éstos, tozudos, no dejan de dar la razón a quienes advertían que lo peor estaba por llegar.

Sin lugar a duda la palma este mes se la lleva el señor Papandreu. Ha demostrado en uno de sus últimos actos como primer ministro que no merece el puesto que le confiaron los griegos. Primero que sí al referéndum, para después plegarse cobardemente cuando la “furia desatada de los mercados” se le volvió en contra. Gesto de dignidad o intento mínimo de resistencia: ni rastro.

Sin embargo, lo más importante no ha sido ésto. Sin duda lo más importante ha estado en la demostración de “democracia” que ha hecho Europa. Ni por asomo se puede permitir al pueblo decidir sobre su futuro, parece ser el mantra que viene del eje París-Berlín. Ni por asomo consultarle. Ni por asomo respetar su decisión soberana. Si alguien tenía duda sobre quien manda, creo que se habrá ya aclarado. La “bancocracia” rampante que nos domina “exigió” al politicucho de turno salido del redil volver inmediatamente a la manada y olvidarse de “locuras” como ésa de la consulta popular. Y es que cuando se trata de la esencia del capitalismo, no se permiten veleidades democráticas. Y de éso se trataba, sin la menor duda. Un referéndum hubiera llevado a un claro “No” de los griegos a los salvajes recortes que los están llevando directamente al infierno. Europa consecuentemente, no hubiese suministrado el siguiente tramo de ese plan de ayuda a los bancos también llamado “rescate griego”. Eso hubiera supuesto la casi inmediata cesación de pagos por parte de Grecia de los plazos de la deuda, lo que hubiera conllevado a su vez a la quiebra de bancos franceses y probablemente alemanes. El efecto dominó que eso hubiese producido es impredecible, pues estos bancos tienen asegurados la deuda griega que compraron vía “credit defaut swaps” (CDS) con bancos estadounidenses. Probablemente se hubiese puesto en peligro el sistema tal y como lo conocemos. Por lo tanto, las órdenes de los que mandan, han sido claras: el pueblo griego no puede decidir y debe ser sacrificado en el altar del dios mercado. No importa el dolor y el sufrimiento que ésto conlleve.

Una víctima es sacrificada, tiempo de pasar a la siguiente. Esos “traders”, gente sin conciencia, clonados en esas “universidades de élite” especializadas en crear personas sin escrúpulos, hechos para husmear cualquier oportunidad de negocio y sensibles sólo a las ganancias, vieron clara la nueva oportunidad. Como llevamos diciendo desde hace tiempo, ésto no se iba a parar en Grecia. …..Y ahora la nueva víctima se llama…. ITALIA. Pues sí señor, ni más ni menos que la tercera economía de Europa, un auténtico “peso pesado” que a pesar de no presentar datos económicos demasiado adversos (a pesar de su nivel de deuda, presenta un supéravit primario y su nivel de déficit es relativamente bajo) pasa a ser la nueva presa de caza. El método: el mismo de siempre: los mercados se “inquietan”, venden deuda ya adquirida y pasan a exigir mayores intereses para la nueva deuda que se emite, lo que lleva al país inexorablemente a una situación insostenible, que lo hará plegarse a los dictados marcados por esos agentes de la gran banca que se hacen llamar “troika”, para así a su vez calmar a los mercados. Ya sabemos qué pedirán: recortes en pensiones, en educación y en sanidad junto con una buena dosis de “reforma del mercado laboral” y privatización (a precio de risa) de los mejores filetes del sector público.

Una puntualización es muy importante aquí. La elección del Estado víctima es totalmente arbitraria. No tenía que haber sido Italia. Nos dan razones variadas, pero que no responden a la verdad. Muy probablemente haya sido tomada en conciliábulo secreto en algún “business club” o en la última planta de alguna de esas torres gigantescas que albergan a los bandidos de corbata hoy en día, y que ponen en marcha a esa jauría de traders. Ha sido Italia, pero podría haber sido España, Bélgica, Francia o el Reino Unido. E incluso Alemania, que se cree a salvo, pero que inevitablemente será igualmente “reformada”. Claro que para seguir con el guión elegido, Alemania no lo será inmediatamente, porque en esta película que nos cuentan, debe haber alguien que sea el chico bueno, que está por encima de los problemas de “esos perezosos que hacen todo mal”. Y ése papel lo está jugando Alemania. Pero no nos engañemos. Todos los estados son vulnerables porque todos los estados deben refinanciar la deuda que tienen. ¡Sí, todos! Y ningún país puede refinanciar su deuda a tasas de interés del 8-10%. ¡Ninguno! Y eso incluye a Alemania. Hemos dado a esa entelequia llamada mercado el arma para arrodillar a cualquier estado de la Unión. Y esa entelequia formada por los representates de las instituciones financieras privadas tiene la clave para hacer retroceder a los estados decenios, si no ya un siglo, ganando en el camino sumas fabulosas de dinero.

Los estados de la Unión Monetaria, gracias a esa “religión” llamada “neoliberalismo” que impregna hasta el último poro de los Tratados Europeos desde el Tratado de Maastricht, están impedidos para refinanciarse vía Banco Central Europeo y así se han hecho completamente dependientes de los bancos privados. Aquí se encuentra la clave del problema europeo y el elemento central, sin la resolución del cual, cualquier plan de esa casta de políticos de tercera que nos gobierna está condenado al fracaso. Seguramente es el hecho que el Reino Unido no pertenece a la Zona Euro, y por tanto el Banco de Inglaterra puede adquirir deuda, lo que lo salva de ser víctima de los cuatreros de corbata. Eso claro, junto con que la malhabida City es la guarida principal de los malhechores. Es por ésto, que los estados pueden ser fácilmente chantajeados. Y lo son. ¡Vaya que lo son! De la siguiente guisa: “Si tú quieres mi dinero, y lo necesitas pues tienes que refinanciarte, será con las condiciones que yo te imponga”. Este el mecanismo que nos ha hecho dependientes de bancos. Bancos, no olvidemos, que viven gracias al grifo monetario abierto del BCE y la Fed. La treta es genial. Instituciones privadas se financian con dinero público que a su vez es empleado en financiar a los estados. Claro, con un diferencial de interés que puede ser libremente marcado por la banca. Y así nos va. Los Estados privados de la financiación de último recurso vía Banco Central deben rendirse. Uno tras otro.

Por eso debemos empezar a ser claros en nuestras exigencias: necesitamos poner al poder financiero bajo control (más tarde llegará la hora de pedirles cuentas a unos cuantos) de las autoridades públicas por medio de nacionalizaciones para los bancos que debido al volumen de ayuda recibido, hace tiempo que deberían estar en manos públicas; por medio de regulaciones que impidan a los bancos jugar al casino, haciendo apuestas que en caso de pérdidas son asumidas por los ciudadanos; por medio de cambios legislativos en los Tratados, que permitan a las instituciones europeas (léase Banco Central) financiar en caso de necesidad extrema a los estados, librándolos del flagelo de la banca privada; y por último rompiendo el escandaloso contubernio que las Instituciones Europeas se traen con el poder financiero. Sólo así recuperaremos nuestra democracia. Sólo así salvaremos nuestro futuro.

Oliver García

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